¡Ante la crisis! Niños esperan los huesos a las afueras de las carnicerías

La situación económica complica cada vez más la alimentación del venezolano, considerando que un salario mínimo no alcanza para comprar un kilo de carne que actualmente ronda los 400.000 mil bolívares

La crisis económica, social y política por la que atraviesa Venezuela ha llevado a la población a una situación crítica en cuanto al acceso de los alimentos se refiere, como principal aspecto entre otros que deterioran su calidad de vida. De allí, que los sectores más humildes sean los más perjudicados y niños entre 5 y 10 años se ven en la obligación de dejar las actividades escolares y de recreación, para buscar algo de comida que pueda saciar su hambre.

En un recorrido realizado por el equipo de Reporte1.com en Hoyo de la Puerta, estado Miranda, se pudo constatar que al menos 30 niños o más visitan un reconocido frigorífico ubicado en dicho sector, para recibir algún tipo de ayuda como huesos y pellejos (piel, grasa) de carne.

Esto ha causado conmoción entre los habitantes de esta zona de Caracas, quienes a diario ven como estos menores, que ya casi no asisten a clases, buscan un pedazo de hueso como si fuera un dulce, para sacarles las sobras de carne que puedan comer o llevar para sus hogares.

Vecinos han denunciado la situación ante las autoridades del estado Miranda, ya que no han podido hacer nada, ya que gran parte de los niños asiste con sus padres o con el conocimiento de estos.

Las condiciones de insalubridad en la que los niños manipulan la carne, y algunos la comen cruda, puede generar problemas de salud | Foto: Edwin Yzarra

“Es triste ver como estos niños hacen cola y se pelean por un pedazo de hueso, da dolor, pero también es difícil ayudarlos porque se malacostumbran, unos si vienen  por necesidad y otros venden lo que consiguen”, señaló uno de los dueños de los establecimientos comerciales.

Asimismo, otros comerciantes indicaron hay quienes piden un poco de carne e inmediatamente la ingieren cruda, porque aseguran que pasan hasta tres días sin comer. “Es doloroso, porque nuestros niños se están acostumbrado a vivir en una situación inaguantable”, sostienen.

Para ayudar a quienes piden un pedazo de carne o simplemente se conforman con pellejos, los dueños de los establecimientos han venido realizando jornadas de alimentación para brindar un plato de comida a los más necesitados.

La situación económica complica cada vez más la alimentación del venezolano, considerando que un salario mínimo no alcanza para comprar un kilo de carne que actualmente ronda los 400.000 mil bolívares.

¡Ante la crisis! Niños esperan los huesos a las afueras de las carnicerías

Reporte1.com 

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