Al parecer, no hay ciudad o pueblo en Venezuela, donde no se pueda resolver tener “el billete”. Letreros sin ningún tipo de recato invitan de manera directa a pasar la tarjeta electrónica para  hacer el  “avance de efectivo”. El único requisito es que el usuario tenga saldo en su cuenta, lo demás lo resuelve el dueño del punto

La Revolución Bolivariana siempre ha enarbolado la bandera de la protección a los más desposeídos. “Proteger el salario” es la premisa expresada por Aristóbulo Istúriz, vicepresidente de la República, refrendanda en Gaceta Oficial por el presidente de la República, Nicolás Maduro, en los últimos años y meses.

El bono de alimentación sufrió una modificación conceptual y migró a una denominación de marca y ahora se llama “Cestaticket Socialista”, según la Gaceta Oficial N° 40.773, publicada el 23 de octubre de 2015, la cual tipifica de manera directa “(…) que el beneficio de alimentación puede ser otorgado mediante la provisión o entrega al trabajador o trabajadora de una tarjeta electrónica de alimentación, emitida por una entidad financiera o establecimiento especializado (…)”.

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La población requiere tener dinero en efectivo porque la mayoría de las veces los alimentos y otros productos los consigue sólo bajo esa modalidad | Foto: Archivo

En la opinión de Ramiro Molina, economista, “lo que se está intentando es dar un aumento de ingresos, que no tenga incidencia en las prestaciones sociales. Entonces, ésta es la figura legal que le queda al Estado, la cual se distorsiona”.

Enfatiza el especialista en macroeconomía, “que lo que debería ser en circunstancias normales, un aumento común y corriente se dirige por allí –bono de alimentación- para que no tengan aumento en las prestaciones, porque sería una carga adicional no solo para las empresas, sino también para el sector público que es el gran empleador y, en épocas de restricciones fiscales”, esto es una carga mayor.

A la fecha, el beneficio del  “Cestaticket Socialista” es un poco más del doble de un sueldo mínimo, lo cual convierte a esta suma en protagonista segura de una metamorfosis. “Cambiar de fin, en vez de ser empleada para adquirir alimentos, el ciudadano prefiere pagar a cambio del efectivo, que le permite resolver, el pago de bienes, servicios o deudas”, asegura Yurán Guédez, sociólogo.

Tener el billete en mano es la misión

Tener efectivo en la cartera no es cosa fácil para los venezolanos. Es mucho más sencillo pasar cualquier tarjeta de algún banco por uno de los puntos, que ir a un cajero o a una taquilla del banco. Es una práctica que ya tiene años, explica Roberto Meneses, dueño de una confitería, ubicada en la avenida Baralt de Caracas.

La modalidad para el avance de efectivo siempre es la misma, tener saldo en una cuenta, contar con la tarjeta electrónica, la clave para puntos de venta y el número de la cédula del titular. El modo de entrega del dinero puede variar: puede ser directamente en efectivo, dependiendo de la cantidad disponible en el local; o directamente se le abona por transferencia el monto solicitado a la cuenta que indique el cliente.

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El uso de tarjetas electrónicas queda solo al juicio del portador

Esta explicación la ofrece de manera sencilla Meneses, quien sin ningún tipo de reserva, afirma que ofrece “un servicio a los clientes, les facilito dinero y yo obtengo ganancia, sin mayor esfuerzo, y me brindo seguridad, porque no tengo que ir con efectivo al banco”.

Al igual que el local que gerencia Meneses, existen cientos en todo el país, no por la distribución de productos de confiterías, sino por el negocio oneroso del avance de efectivo.

Solo basta con hacer un recorrido, desde algún punto cardinal del país y ver la cantidad de carteles improvisados en las principales calles y avenidas de cualquier pueblo o ciudad. “El raspado de la tarjeta lo ofrecen desde los buhoneros hasta los comercios. No hay nada de recato”, afirma José Luis Angarita, taxista valenciano que ofrece sus servicios a distintos estados del país.

Mientras el avance de efectivo se ve como una práctica cotidiana, el economista Molina explica que “una vez que se da inicio a este proceso es muy difícil que se logre paralizar, sobre todo en un año tan complicado como este, con inflación, escasez”. En palabras llanas, resume que se le dio a la gente “pan del cielo” con este negocio del avance del efectivo

La verdad detrás de la transacción

Pedro Jaime*,  gerente de una agencia bancaria, explica que “la banca solo ofrece el servicio de manera conjunta con Cantv, que es la principal  empresa prestadora de servicio de telefonía del país. Las transacciones que se hagan o dejen de hacer a través de los puntos de pagos maestros, bonos de alimentación, visa o master card, son transparente para el banco”.

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Aunque los canjes se hacen en comercios ya establecidos, también existen locales exclusivamente dedicados a este “negocio”

Al momento de presentarse algún ilícito bancario o evaluar alguna transacción fraudulenta, los únicos que tienen poder para actuar son las instancias judiciales. “Nosotros solo podemos suministras datos”, explica Jaime.

Vickey Morgado, usuaria asidua del “servicio de avance de efectivo”, afirma que desde hace un par de años ella viene realizando esta práctica. “Es más rápido, y más fácil que ir al banco y puedes tener más efectivo. No solo de la tarjeta de alimentación, sino de cualquier tarjeta de crédito, débito, la que sea”.

Desde su perspectiva, manifiesta estar consciente que alimenta un negocio que es altamente rentable, ella ya conoce los sitios y ha pagado desde un 8 hasta un 15% de comisión con respecto a la suma que solicita.

En este sentido, el experto Molina afirma que “el ciudadano común está tratando de resolver problemas y no se va a parar en formalidades”.

El negocio parece ser tan próspero que ya existen locales en zonas comerciales visibles, que a simple vista no ofrecen ningún tipo de servicio. Una muestra de ello es un local ubicado al inicio de la avenida Vollmer en San Bernardino, cerca de dos torres financiaras principales de la banca privada.

Allí solo se observa un local sin mercancía, solo con un mostrador, una computadora, una impresora y eso sí, muchos puntos de pagos. ¿Clientes? Hasta militares había, a la espera de cambiar su dinero electrónico por efectivo.

Una “clienta” que pidió no ser identificada, relata que es una manera de obtener el efectivo. En el banco, si eres el titular, solo te pueden pagar por taquilla 40 mil bolívares diarios, y si vas por cajero solo te da entre 6 y 18 mil, dependiendo si es tu banco, sino solo 600 bolos ¿Para qué sirve? para pagar el pasaje”, relata de manera jocosa la trabajadora bancaria, ya que su carnet la delata.

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Entre 8 y 15% paga el asalariado para raspar la tarjeta y obtener “el billete” para sus compras

Mientras que su compañera de transacciones, quien la acompaña, agrega: “aquí es súper chévere, porque si no tiene disponibilidad de efectivo, te hacen la transferencia del bono de alimentación a la cuenta que tú le digas y de una vez te imprimen la constancia de la operación y solo cobra el 10%, mientras que otros ya están quitando hasta el 15%”.

El debate ético Vs. necesidad

Guédez expone que “inclusive este comportamiento del individuo, que sabe que no está actuando, apegado a la Ley,  es un tema de supervivencia” y acota  que “estos mecanismos siempre habían existidos pero estaban controlados”.

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Fuente: Sudeban

Mientras que una abogada, que ocupa una coordinación de Prevención al Delito, -quien prefirió no revelar su identidad-,  en un estado del interior del país, explica que existe la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), quien es el ente rector de las actividades bancarias.

“Desde lo legal, nosotros nos encargamos de abrir los casos penales, establecer las comisiones que investiguen y la banca suministra los datos de la persona natural o jurídica en cuestión”, precisa la especialista en derecho.

Destaca que hay muchos datos de ilícitos bancarios, estafas, transacciones sospechosas, a las cuales se le hace seguimiento, cuando existe la denuncia. Precisa que “si no hay denuncia no hay caso de investigación”.

A esta realidad legal, se une que Venezuela  forma parte del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), un organismo internacional que agrupa a los Estados que luchan contra el lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

Al  parecer los mecanismos de control existen, un ejemplo de ello es que la Sudeban refleja en su portal web en el “informe de retroalimentación, basado en el análisis descriptivo de los reportes de actividades sospechosas recibidos por la unidad nacional de inteligencia financiera en el segundo trimestre del año 2015” – último documento público- que se recibieron 2 mil 745 Registros de Actividades Sospechosas (RAS), de las cuales 1.647 pertenecen a la Banca Universal.

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De acuerdo con el informe del último semestre del 2015, se registraron más de 1.600 actividades bancarias sospechosas | Fuente: Sudeban

Igualmente, se conoció en voz de una comerciante del Mercado de Quinta Crespo en Caracas, que la Superintendencia Municipal de Administración Tributaria (Sumat) del municipio Libertador, está solicitando las conciliaciones bancarias y de facturación de los últimos cinco años a los comercios que operan en este centro de expendio de comida, con el fin de verificar una serie de transacciones.

Ante esta inspección, el economista Molina opina “que es una acción necesaria, pero que puede ser un efecto contraproducente y en vez de generar algo positivo, se podría volver una actividad prohibitiva, y todo lo que se prohíbe encarece el costo del servicio o bien que se preste”, aunque aclara que no apoya ni impulsa esta práctica.

Al mismo tiempo explica que esta actividad “comercial, no se puede controlar, son transacciones electrónicas, que solo necesitan una plataforma que existe, es inmediata y es líquida”

Lo lamentable es que el ciudadano asalariado está alimentando este mercado que deja ganancias cuantiosas, en detrimento de su beneficio. “Deja de percibir un dinero, para solventar o cubrir una necesidad”, apunta el sociólogo Guédez.

Al final, las sumas de las partes indican que se trata de un “negocio redondo”: muy poca inversión, y altas ganancias; dinero rápido, sin mayor esfuerzo físico, ni intelectual; sobre lo que precisa el especialista en el área social: “aquello que se denomina prácticas suburbanas, algo que se originó por la necesidad de alguien en algún sector, que alguna vez el dueño de la bodega le hizo el favor, tal vez, por una emergencia, hoy es una práctica cotidiana”.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

La Sudeban tenía establecido hasta el 2015, que todas aquellas transacciones bancarias mayores a 10 mil bolívares, deberían ser autorizadas por las autoridades de los bancos y si son constantes  y sin sustentos económicos, podrían entrar en el rango de “actividades sospechosas”.

Ahora, una cuenta jurídica puede hacer transferencias a personas naturales o jurídicas hasta por 10 millones de bolívares, dependiendo de la cantidad de ceros que maneje el comercio, mientras que una persona natural puede autorizar hasta 100 mil bolívares en transferencias diarias.

Si salimos de las fronteras venezolanas, el GAFI ve como sospechosas todos aquellos movimientos bancarios que en un día superen los 15 mil dólares o euros, lo que se traduciría, con la tasa Dicom a 660,68 bolívares (a la fecha de redacción de este trabajo), en 22.727 bolívares y la mayoría de los avances del efectivo, superan ese monto.

Se intentó conversar con María Espinoza de Robles, superintendente de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) para  obtener información de primer nivel, pero fue una diligencia infructuosa.

La  realidad es que el uso de las tarjetas otorgadas por las empresas prestadoras del servicio de alimentación, es responsabilidad del usuario al igual que el destino de sus fondos. El debate ético seguirá y mientras tanto, los puntos de venta continúan visibles y son usados por los trabajadores para resolver “el billete en mano”.

*Nombre ficticio, por protección de su identidad.

Reporte1.com/TAA

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