¡El miedo de viajar en autobús! Delincuentes azotan transporte público en Caracas

Usuarios de autobuses y chóferes de diferentes líneas revelan sus experiencias sobre los continuos robos que se presentan en las unidades de transporte de la ciudad de Caracas, denunciando que reina la inseguridad 

La incertidumbre y el miedo a ser robado es la sensación constante entre los ciudadanos caraqueños que abordan las unidades de transporte público a diario para cumplir con su jornada. Muchas de las personas han sido víctimas de delincuentes armados que los han despojado de sus pertenencias, o de hombres con discursos amenazantes que piden obligatoria “colaboración” a cambio de no robar a los pasajeros.

El código entre los usuarios consiste en llevar el pasaje en la mano, no sacar celulares ni dispositivos electrónicos, no llevar joyas ni vestimenta costosa y permanecer atento ante las eventualidades, aunque llegado el momento más temido, lo más recomendable es entregar las pertenencias para no resultar herido o asesinado en plena vía.

Chóferes cuestionan la falta de seguridad

Con el paso del tiempo, en Caracas y sus alrededores la delincuencia pareciera renovarse, incluso en una de las líneas de transporte de Guatire, estado Miranda, para finales del año pasado el hampa organizada hizo de las suyas atracando a los pasajeros con “punto de venta portátiles”. Sin ánimos de sumarse a los mecanismos que usan los malhechores, los chóferes de varias líneas consideran que los cuerpos de seguridad no están cumpliendo bien su rol.

En la parada de Petare, Johny Cabrera, quien trabaja como chófer en la línea Petare-Carpintero (uno de los barrios de la zona), aseguró para Reporte1.com: “el sábado me atracaron dos veces”.

Explicó que, usualmente, los delincuentes abordan las unidades simulando ser pasajeros, se fijan bien de los ocupantes y de sus pertenencias, y luego se levantan al grito de: “¡Esto es un atraco, así que vamos a colaborar!”; lenguaje amenazante que usan para cargar con las pertenencias de los usuarios que van dentro de la camioneta.

En su experiencia como conductor, los malhechores se han mantenido en amenazas y terror psicológico, pero no han disparado sus armas, aunque en ocasiones a él lo han golpeado para coaccionarlo a entregar el dinero que acumula por su trabajo.

“Estamos a la deriva, no denunciamos porque en los órganos de seguridad no nos atienden, a veces también nos da miedo denunciar por las posibles represalias que puedan tomar contra uno, estamos sin protección”, lamentó Cabrera.

Por su parte, Jorge Mendoza, conductor de la línea Petare-La Pastora indicó que donde los delincuentes suelen hacer de las suyas es en la avenida Libertador y en Puente Baloa.

“Este mes ya van dos veces que roban aquí. Ya no denunciamos porque las autoridades ignoran nuestros reclamos”, por lo que Mendoza se ha limitado a trabajar en un horario más reducido, máximo hasta las siete de la noche, porque a su juicio en la noche el peligro es aún mayor, “porque no se ve ni un policía en todo el trayecto”.

De igual forma, Edgar Almazo, chófer de la línea Petare-San Blas, reiteró “no hay seguridad, en Petare no tenemos vida con los malandros”. Reveló que la unidad que maneja la han atracado en 10 ocasiones, al tiempo que mostraba los orificios que habían dejado las armas de fuego en el latón.

Conductor Línea Petare-Carpintero

Dijo que en el barrio Carpintero de Petare, los malhechores instalan una alcabala, donde todos deben pararse “si no te tirotean el carro” y aprovechan de llevarse cualquier pertenencia ajena. “Lo que patrocina el gobierno son los malandros”, dijo indignado ante la situación.

Pasajeros se las ingenian para evadir el hampa 

Además de los robos a mano armada, en las rutas de transporte público los usuarios padecen a diario el discurso de los múltiples vendedores ambulantes con diversas mercancías, mendigos que piden para comer, padres de familia que requieren dinero para completar tratamientos médicos, adultos mayores e incluso niños que piden algún billete a cambio de una barajita o caramelo. Pero los pasajeros aseguran que aunque puede parecer trágico, lo realmente valioso y difícil es aprender a evadir al hampa.

La estudiante de la Universidad Santa María, Claudia Hernández, dijo que lleva 4 semestres de su carrera, en los cuales ha sido víctima tres veces del hampa en el transporte público en la ruta de La California-Mariches. La han despojado de sus teléfonos celulares, y en una ocasión le pidieron también dinero.

Preocupada por su seguridad, Hernández ha optado por dejar su celular inteligente en la casa, y llevarse un “perolito” que sólo funciona para llamadas y mensajes de texto, así como llevar poco dinero en efectivo, sólo lo justo para los pasajes y alguna fotocopia.

María Ibarra, pasajera de la ruta de Pte Baloa- La Pastora, asegura que en muchas ocasiones los delincuentes piden dinero de forma amenazante, y si los pasajeros se niegan es cuando proceden a robarlos. Así le sucedió en una ocasión en que dio 100 bolívares al joven que pedía para el entierro de un compañero, como más nadie le aportó la “colaboración”, el muchacho los despojó de sus celulares, menos a ella que en esa ocasión salió ilesa.

No obstante, Ibarra acotó que el Metro de Caracas no escapa a esta realidad, y que incluso mujeres son las que cometen las fechorías adentro, por lo cual se siente más cómoda en los autobuses.

Asimismo, Nazareth Sosa, contó que el pasado jueves fue víctima del hampa en un autobús de la línea Petare-Carmelitas, donde tres sujetos armados se pusieron de pie a pocos metros de Mariperez y pidieron “colaboración” para que entregaran todas las pertenencias, las cuales se apresuraron a guardar en morrales.

A ella le quitaron su cartera con todas sus pertenencias, e incluso a un muchacho lo dejaron descalzo al pedirle que entregara sus zapatos. A pesar del desafortunado incidente, Sosa refirió que a otros jóvenes les quitaron sus títulos universitarios que venían de registrar, lo cual es irrecuperable.

Cuadrantes de Paz no terminan de dar la talla

“Las camionetas sí las están robando” aceptó Yusmeli Gómez, coordinadora del Patrullaje Inteligente en el Servicio VEN 911, del Ministerio de Interior y Justicia. Ante tal afirmación, agregó que una de las debilidades de los Cuadrantes de Paz es la escasa flota de vehículos para patrullar, así como la inoperatividad de las líneas telefónicas para reportar las incidencias.

Refirió que parroquias como San Pedro, San Agustín y El Recreo requieren de mayor presencia de funcionarios policiales, por el número de irregularidades que se presentan a diario.

Centro de Patrullaje Inteligente VEN 911

Al ser cuestionada sobre el procedimiento a seguir en caso de ser víctima de un atraco, la funcionaria dijo que se debe llamar a los números de emergencia 911 y 171 para que los órganos de seguridad lleguen al sitio, aunque alertó que “muchas veces se tardan, el llamado no es tan rápido como lo esperamos”.

Ante la situación, señaló que los cuadrantes de paz sí han sido efectivos para disminuir la criminalidad, aunque a su juicio “hay que ponerles mano dura, más autoridad e incrementar la presencia policial”.

También explicó que los funcionarios no son suficientes para atender las múltiples denuncias, y que en ocasiones se les ha visto “poco dispuestos” a atender las irregularidades, por lo que reiteró que necesitan de más supervisión y control de las funciones. “Algunos te hacen el trabajo, pero otros no”, puntualizó.

Desde el año 2016 el Gobierno Nacional ha informado sobre la captura de algunos delincuentes,  así como el desmantelamiento de bandas criminales dedicadas a este tipo de delito. Sin embargo, tras los testimonios recaudados por Reporte1.com es evidente que todavía falta mucho por hacer para que los habitantes de la Gran Caracas puedan usar los sistemas de transporte público sin el temor de ser atracados y con la certeza de que regresarán a sus hogares sanos y salvos.

Reporte1.com

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