El Nazareno fue vestido y decorado, al igual que el año pasado, en los terrenos donde estaba su antigua casa (en 1870 en ese lugar quedaba la iglesia San Felipe de Neri), lo que ahora es el Teatro Municipal

Todos los miércoles santos, miles de venezolanos salen de procesión por las calles de Caracas para rendir devoción a la imagen del Nazareno de San Pablo, la estatua que es una talla de madera de pino y fue traída de España en el siglo XV. Sin embargo, los cuidados por parte de la Iglesia pareciera que detuvieron el tiempo logrando mantenerla intacta.

Una túnica de color morado bordada con hilos de oro dibujando los símbolos de la pasión visten al Nazareno de San Pablo, que lleva a cuesta una cruz que simboliza el paso de Jesucristo por la séptima estación del Viacrusis.

Entre rezos y cánticos, la Basílica de Santa Teresa y el Nazareno de San Pablo lucen espléndidos cada Semana Santa, especialmente adornados con más de 5 mil orquídeas que le son donadas como una muestra de incalculable fe.

Pero más alla de la imagen, el Nazareno se ha convertido en un punto de unión para los venezolanos que confluyen en un mismo afán: pedirle salud, paz, amor, fraternidad y tolerancia, sobretodo en los tiempos difíciles y de confrontación política que vive el país.

Historias envueltas en devoción 

Muchas son las particulares y conmovedoras historias de fe que envuelven al Nazareno de San Pablo, cuyos misericordiosos pasos por la vida de sus feligreses han quedado plasmados en el corazón, devoción y tradición de los practicantes de la Iglesia católica que cada año le rinden honor.

Vestirse de morado, ir de rodillas y asistir a su santuario son solo parte de los gestos que se repiten cada año, como una muestra de gratitud ante los favores concedidos y los milagros que ha dejado en niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad.

Muchas son las versiones, pero una de sus historias revela que al escultor Felipe de Ribas una vez terminada su obra, se le presentó el mismísimo Nazareno y le dijo: “Donde me has visto que tan perfecto me has hecho”.

Cuando el Nazareno fue llevado a Caracas lo recibieron con gran veneración y lo llevaron a la Capilla de San Pablo en 1674, precisamente de ahí deviene el nombre de Nazareno de San Pablo.

Foto: ElGuardiánCatólico

Otra de las leyendas que envuelven a la imágen es la que cuenta sobre una terrible epidemia que azotó a Caracas en 1597. Durante la peregrinación, la corona de espina del Nazareno se quedó enredada y cayó en un racimo de limones de unos de los huertos por donde pasó la imagen, los devotos recogieron los limones y se los dieron a los enfermos quienes sanaron luego de tomar el fruto que tocó la estatua.

Foto: ElGuardiánCatólico

En 1880 el entonces presidente, Antonio Guzmán Blanco, ordenó la destrucción de la Capilla de San Pablo, para dar paso al teatro municipal, trasladando la imagen a la Basílica de Santa Teresa donde desde entonces es adorada por miles de feligreses.

Foto: ElGuardiánCatólico

Se extiende la fe

Este año se espera que más de 350.000 feligreses se congreguen en la Iglesia Santa Teresa, en el centro de Caracas, para manifestar su devoción y agradecimiento al Nazareno.

Según han informado las autoridades competentes, se cuenta con un adecuado despliguege de cuerpos de seguridad para garantizarle paz y orden público a los asistentes, a quienes se les recomienda ir con ropa cómoda, llevar hidratación y no encender velas durante el recorrido para evitar accidentes.

Además, se estima que los devotos caminen a lo largo de unos 3 kilómetros partiendo a las tres de la tarde y en una ruta que incluye el paso por la avenida Universidad. Y para quienes no pueden hacer esta caminata podrían participar en las misas que se oficiarán de manera continúa desde las 12 de la madrugada del miércoles, hasta las 12 del mediodía del jueves santo.

Sin duda, un espacio para la reflexión, el agradecimiento y la comunión con Dios en la Semana Mayor, para avivar la esperanza y la hermandad sin distinciones.

Reporte1.com

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