HISTORIAS REALES | Madres afectadas por la diáspora

Camila y Alessandra tiene a una gran mujer como madre

El viaje que emprenden los venezolanos fuera de nuestras fronteras, huyendo de la crisis política, económica y social que afecta al país, representa un cambio para miles de familias

Aunque las riendas de una familia, por el arraigo patriarcal, la ejerce el padre, la realidad es que un gran número de madres deben tomar decisiones solas o en pareja que definirán su futuro y el de sus hijos. Es así como tenemos madres que se marchan con sus hijos y sus esposos; otras que se quedan con ellos mientras el padre sale a buscar una mejor fortuna; unas que –como madres solteras- deben dejar a sus hijos para aliviar la carga mientras se establecen; y algunas que han ido y regresado cargando con sus hijos a todos lados.

Son diversas historias, que en Reporte1.com queremos contar a propósito del Día de las Madres, mediante el testimonio de estas valientes madres que se han enfrentado a varias situaciones, impulsadas por el deber de “echar a sus familias pa’ lante” y ver a sus hijos crecer sanos, seguros y “libres”.

Yolimar Silva es la valiente y amorosa madre de Juan Diego y Hanna

Esta es la historia de Yolimar Silva, quien inspirada por el sueño de vivir en un mejor ambiente para sus hijos, donde “no sientan miedo de salir” como sucede en el barrio José Félix Ribas de Petare, decidió emprender viaje junto a su esposo y sus dos hijos en marzo del año 2017 rumbo a Quito, Ecuador. “Aquí (en Venezuela) no me he podido mudar, vivimos en un apartamento pequeño, de 1 habitación”, dijo.

Su esposo partió dos meses antes, el plan era iniciar un negocio propio y vivir mientras tanto en casa de su hermana, que ya estaba asentada con su esposo en la capital ecuatoriana. Yoli viajó en avión con los dos bebés, que para entonces tenía 2 años y medio (Juan Diego) y 6 meses (Hanna), y así se convirtieron en inmigrantes en Ecuador, condición que no duró mucho porque debieron regresar al cabo de ocho meses.

Conozca más de esta historia aquí: “Regresar me hizo sentir libre”

 

Periodista y madre, Milagros Palomares dejó la tierra donde formó una familia en enero de este año. Trabajó durante 13 años como subeditora de un reconocido diario en el estado Zulia, donde vivía junto a su esposo y sus dos hijas: Camila de 8 años y Alessandra de 4. Su vida dio un giro cuando decidieron irse a vivir a Bogotá, Colombia, en busca de una mejor calidad de vida.

Milagros esta feliz y agradecida por la oportunidad de brindar lo mejor a sus hijas, sin importar el oficio en el que se desempeñe

¿Las razones? “Prácticamente salimos huyendo de la mala situación económica de Venezuela. Sin exagerar pasamos hambre, no nos alimentábamos bien, y conseguir antibióticos o simples medicinas para las niñas era una proeza”, dijo.

Más de esta historia en el siguiente enlace: Un hijo merece cualquier sacrificio

 

Fotos: Cortesía de Glendy Soteldo

Glendy, una licenciada en Enfermería con 15 años de experiencia llegó el 1 de abril a Lima, Perú, con el sueño de poder ayudar a sus hijos y evitar que la “falta de alimentos los siguiera afectando cada día más”.

“Deje a mis dos hijos de 10 y 7 años con mi esposo, en Barquisimeto, y pese a la tristeza no me arrepiento porque a la semana de llegar aquí pude mandarles dinero para que pudieran alimentarse mejor. Esa era una de mis mayores angustias, que no pudiera ayudarlos rápido”, señala.

Lee más sobre esta venezolana en el exterior aquí: “Ser mamá a distancia duele”

 

Vive en el oriente del país, formó una empresa con su esposo, es madre de dos hijos, uno ya adulto, de 18 años y otro mucho más chico, de apenas 6 años de edad. Así es Rossmary Moncada, una de las tantas madres venezolanas que ha tenido que enfrentarse a la diáspora y ver como su alma gemela ha tenido que partir a otras latitudes para buscar una nueva oportunidad para su familia.

Esta madre guerrera, como ella misma lo dice, admite que no ha sido fácil tener que afrontar esta nueva etapa, separada de su segundo brazo, de su apoyo en la casa y del hombre con quien formó un hogar. “La verdad no ha sido fácil, a medida que pasen los días se va a sentir más su ausencia. A mi hijo pequeño le ha pegado mucho porque eran muy apegados, él era el que lo acompañaba para sus prácticas de fútbol y si ha llorado varias veces”, indica.

El relato completo de esta madre aquí: “He aprendido hasta mecánica”

 

Liza Canelón/Deiry Valera/Ricardo Rojas

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