Ingenio, resistencia, resiliencia y creatividad son algunas de las habilidades que los venezolanos utilizarán para motivarse a celebrar las fiestas decembrinas, aún en medio de una de las crisis económicas y sociales más fuertes de la última década. Cuatro madres de familia, de diferentes comunidades, compartieron con Reporte1.com su experiencia, determinadas a no dejarse robar el espíritu de la Navidad

“Lo más importante, es que la crisis no nos impida crear el ambiente navideño”, asegura Diana González, habitante de Los Teques. “En casa este año no hay para hacer hallacas, pero ya veremos qué cenamos, alguna otra comida, más sencilla”.

“Pero sí pusimos el arbolito. Uno para los vecinos del mismo piso y todos colaboramos. Estamos resueltos a no dejar que nos roben la navidad”, dice Diana, quien vive en un edificio residencial en Los Teques. En su casa le gusta decorar, con todos los elementos alusivos a la Navidad: manteles, adornos de mesa, velas y matas de pascua.

Diana es madre de 4 hijos, todos mayores, que igual aportan al hogar. “Mis hijos ya están grandes, no suelen pasar el 24 de diciembre cenando en familia, como cuando eran niños, pero sí hacemos alguna comida especial y la compartimos a lo largo del día”.

“No hicimos hallacas porque hemos pasado todo el año haciendo colas para buscar harina de maíz, regulada, y la poca que tenemos no alcanza para hacerlas. La carne aumentó una barbaridad. En noviembre estaba en Bs. 4.600 el kilo y ya está en Bs. 6.900, en el mercado de Los Teques. Un pan de jamón ya cuesta Bs. 10 mil, es impagable”.

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Comprar los ingredientes de las hallacas este año queda cuesta arriba para los venezolanos por los altos precios y la escasez. Sin embargo, muchas familias se empeñaron en no dejar morir la tradición

“Tampoco hicimos torta negra, ni dulce de lechosa, no se consigue azúcar ni harina, y la lechosa está en Bs. 1.000 el kilo. En realidad no se consiguen los ingredientes básicos y los que se consiguen, deben pagarse a precios de bachaqueros”, apunta.

Para Diana, el 2016 se resume en largas filas para buscar los alimentos básicos, largas filas para cobrar la pensión del seguro y luego, largas filas para depositar los billetes fuera de circulación. “Uno está cansado de hacer colas durante todo el año y esperábamos que diciembre fuera diferente, pero no es así”.

En su casa el ingreso es cada vez más limitado. El esposo de Diana acaba de recibir una notificación de cese en sus funciones laborales en una empresa contable, que se declaró en quiebra luego de no poder costear el último aumento de salario anunciado por el Ejecutivo Nacional.

“De verdad, el espíritu no es el mejor, se ha enfriado mucho ese sentimiento. La gente tiene miedo, miedo de lo que nos espera en el 2017, la incertidumbre, si habrá alimentos en los mercados  y si los podremos pagar”, expresa.

A pesar de todo, Diana confía en que habrá un espacio para la comunión familiar, y “algunos rituales como la bienvenida al espíritu de la Navidad, lista de deseos no materiales y agradecimiento a Dios por un año más de vida y salud, es lo importante”.

Planificación, austeridad y prioridades

“Sí vamos a hacer hallacas, poquitas, pero vamos a hacer”, comenta Gabriela Fernández, otra de las madres venezolanas que compartió su experiencia sobre la importancia de no perder el espíritu de la Navidad.

Gabriela y su esposo son padres de dos niños adolescentes, de 11 y 13 respectivamente. Viven en el suroeste de Caracas.

Su familia disfruta la costumbre de preparar hallacas y este año, aunque les ha costado mucho reunir los ingredientes, sobre todo la harina de maíz, ya cuentan con todo lo necesario. Han dispuesto su preparación para el mismo 24 de diciembre, como una manera de generar el espacio para el encuentro familiar y rescatar valores como el trabajo en equipo, la solidaridad y el compartir.

“Logramos conseguir los ingredientes porque llevamos meses buscándolos y reuniendo poco a poco. Lo único que vamos a comprar justo antes de la elaboración de las hallacas, son los vegetales”.

“Sabíamos que este año no iba a ser más fácil que 2015 y tuvimos la precaución de comprar algunos ingredientes con tiempo, como las aceitunas, alcaparras y pasas, las hojas, el pabilo, todo antes de la temporada, antes de que se pusiera todo tan caro como está ahora”.

Gabriela se traslada desde su urbanización hasta el mercado de Catia en Pérez Bonalde, para encontrar productos más económicos, como la carne. “Allí venden los combos de carne, hasta 5 tipos diferente de cortes de un kilo, en Bs. 14.200”.

“Ciertamente, todo está caro. No te puedes dar los lujos que te dabas hace 5 años. La crisis y la escasez te obligan a pensar diferente, a planificar mejor, a establecer prioridades. En casa solo compramos lo necesario”, manifiesta.

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La planificación y el optimismo permiten que en casa de Gabriela se celebre la Navidad con arbolito y hallacas incluidas | Foto: Gabriela Fernández

Gabriela reconoce que en su casa se comenzó a decorar tarde con los artículos de Navidad, porque había cierta apatía y porque se respira un ambiente de zozobra. “Mis hijos, primero no querían buscar las cajas con las decoraciones de navidad, porque lo que ven en la calle es indiferencia y frialdad para estas fechas. La gente da mucha importancia al dinero y al consumismo, si no tienen esa posibilidad, se deprimen”.

Sin embargo, ella como pilar del hogar, motivó a su familia a impulsar sus costumbres navideñas, y decoraron en conjunto su sala, con un arbolito y un pesebre. Todo con elementos de fiestas navideñas anteriores, pero que todavía se ven hermosos, bien cuidados.

“Creo que todo se puede lograr con planificación. Cuando tú te planificas hacia un objetivo, te rinde el tiempo y el dinero”, explica Gabriela, que nos comentó además lo que ya compraron de regalo del niño Jesús para sus dos hijos.

“Mis hijos son asiduos lectores y este año han pedido de regalo del niño Jesús unos libros muy particulares. Tuve ocasión de comprarlos en la Feria del Libro de Caracas, a precios muy buenos y con mucho tiempo de anticipación. Creo que les encantará, porque conseguimos justo los títulos que nos pidieron”.

Además del valor de la lectura, que es ya una costumbre en su hogar, Gabriela y su familia han hecho la promesa de no discutir temas políticos durante los encuentros familiares para celebrar la Navidad, es ya una norma, para evitar las discusiones estériles y la división innecesaria.

Desmotivación vs. Determinación navideña

“La escasez, la inflación, el desabastecimiento y luego toda esa locura con el dinero en efectivo, llevó a mi familia a pensar en posponer la celebración navideña o aplazarla, porque el ambiente no está para fiesta”. Esto nos comenta Eliana Ramírez, cuyos familiares desarrollan la agricultura y floricultura en Bailadores, Mérida, y fueron muy golpeados por las más recientes medidas económicas.

Sin embargo, sobre todo las mujeres de la familia, resolvieron darse apoyo e impulsar las tradiciones ancestrales para devolver la motivación y no dejarse llevar por el contexto.  “Finalmente, en Mérida, pusimos la navidad: arbolito, nacimiento, y decoración de la casa con lo que teníamos del año pasado, nada nuevo”.

En Mérida, Eliana armó su arbolito
En Mérida, Eliana y su familia armaron su arbolito con los adornos de año anteriores | Foto: Eliana Ramírez

Con respecto a la realización de las hallacas, Eliana comenta que este año no las harán, porque la situación de escasez en esa región es grave. “No se consigue harina de maíz hace meses, ni otros ingredientes, pero se sustituirá por un pernil, un pollo o un plato de lentejas y ya. Lo importante es estar juntos”.

Eliana es madre de un bebé de 6 meses, y tía de varios niños de diferentes edades. Les ha tocado sentarse a conversar con los niños más grandecitos para explicarles que el niño Jesús este año va a estar muy complicado porque cada vez son más niños que atender en Venezuela, y aunque les va a traer un detalle, un presente, no necesariamente será lo que pidieron en sus cartas, sino lo que él pueda.

“Les queremos mantener la ilusión del niño Jesús, pero cada vez es más difícil adquirir los juguetes, muy caros y escasos. Entre todos los hermanos revisamos las listas de solicitud al niño Jesús y decidimos comprar los juguetes más económicos. Y en el caso de los niños más grandes, evaluamos si es más necesario un juguete o un estreno de ropa, porque también les hace falta y es más útil”.

Del pueblo de Bailadores, muchos agricultores tuvieron que viajar a Caracas con bolsas de dinero en efectivo para cambiar en el BCV. En el pueblo no hay casi agencias bancarias y las pocas que hay atendían a menos de 15 personas diariamente, por la congestión de efectivo que debía depositarse. Es un pueblo que vive de la agricultura y los pagos a los obreros se hacen en efectivo.

“Las navidades desmejoraron visiblemente en el pueblo. La gente está muy apática con las tradiciones, no quieren participar en nada porque cada actividad representa un gasto, aunque sea mínimo. Todo el mundo está preocupado por la situación económica y eso hizo que disminuyera el espíritu de la Navidad, la alegría”.

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En su hogar, en Caracas, la familia de Eliana cultiva las tradiciones para no sucumbir ante la apatía producto de la crisis este año | Foto: Eliana Ramírez

Eliana vive entre Mérida y Caracas. Es en la capital donde tiene su propio hogar y pasarán parte de las navidades. En Vista Alegre, su casa como la de muchos vecinos, han tenido la iniciativa de hacer el pesebre y retomar viejas tradiciones como la paradura del niño Jesús, que se extiende hasta el mes de febrero.

Cambio de paradigmas en 2016

“Yo pongo mi arbolito y nacimiento, a pesar de todo, todos los años”, dijo Ninoska Cumana, resuelta a no dejarse atropellar por la negatividad y las cosas vividas en 2016.

Ninoska y su esposo son padres de dos niñas, una adolescente y una pequeña. Viven en Vargas y este año 2016 no ha sido fácil. Han tenido que enfrentar una situación de inseguridad terrible, la visita de delincuentes a su hogar, que les han hecho perder sus bienes y enseres, lo cual ha sido muy difícil de reponer.

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El ingenio de los venezolanos salió a flote y decoraron sus casas con creativos y originales adornos, que guardan la tradición y alegran el ambiente | Foto: Lakshmi Flores

“Este año perdimos muchísimas cosas, por este incidente. Pero estamos vivos y juntos, y eso es lo importante”, asegura Ninoska. “Todos los años, como tradición familiar, nos gusta viajar por el país, a conocer lugares distintos y aprovechar las vacaciones de diciembre. Este año, por primera vez en 20 años, no podremos viajar porque nuestros ahorros los usamos para reponer las cosas que perdimos por la delincuencia”.

“No hacemos hallacas, normalmente las hacíamos con la abuela, pero ella ya no está. Entonces hacemos una cena más ligera, o complacemos peticiones de las niñas, a veces solo quieren comer torta de chocolate”.

Respecto al regalo del niño Jesús, Ninoska comentó: “Había comprado los regalos con mucho tiempo de anticipación. Tanto así que también se los llevaron los ladrones. Pero ya hablamos con las niñas, y ellas comprenden que si se tiene oportunidad se les dará un regalito más económico, o solo ropa, que les hace falta, cosas útiles”.

Ninoska recuerda las navidades de 2015 y considera que el cambio ha sido del cielo a la tierra, en relación a la capacidad adquisitiva, a la economía familiar. “En 2015 lo que te daban de utilidades te alcanzaba para comprar hasta ropa. Este año no alcanza ni para comida”.

“El ambiente está triste. Suenan las gaitas pero es como un eco que se pierde entre el murmullo y la preocupación de la gente por el presente y sobre todo por el futuro. Hay mucha incertidumbre”, señala apesadumbrada.

“Lo más importante es inculcar a los muchachos que la Navidad no solo son los regalos, sino la oportunidad de pasar el tiempo juntos. A lo mejor es que las Navidades se convirtieron en una cosa materialista, y la crisis saca a relucir el verdadero significado de estas fechas. Es una época para compartir, para dar gracias a Dios porque al menos estamos vivos”.

La navidad es un sentimiento

Rescatamos las palabras de la psicóloga María del Carmen Rivas, de la UCV, a propósito del malestar general que atraviesa el país, por la situación económica y social.

Esta profesional considera que lo más importante es no dejarse robar el sentimiento por la Navidad, la posibilidad de convertir esta época en un momento para la reflexión, evaluación de todo lo positivo y negativo del año y para generar esperanza en un futuro año.

“Los sentimientos son inalienables, intransferibles, son experiencias íntimas y nadie te las puede robar”, señala. “Hay que buscar la unión, la comunión familiar, porque juntos somos más fuertes”.

La navidad es una época para la reflexión y el compartir, así sea poco, además de pasar unos días en familia | Foto: VTV
La navidad es una época para la reflexión y el compartir, así sea poco, además de pasar unos días en familia | Foto: VTV

¿Cómo evitar que nos “roben” la Navidad, a pesar de la crisis? Conserve y propicie la decoración navideña, asista a las misas de aguinaldo y participe  de los rituales navideños que acostumbre, para propiciar el encuentro familiar.

En la Navidad, reúnase con la familia y amigos, cada quien puede aportar algo sencillo para la cena y no perder la ocasión de conversar, recordar y planear metas del año 2017. Rodéese de personas positivas, recomienda la especialista.

No se preocupe porque no pueda comprar regalos. La Navidad no son regalos materiales, son más importantes los regalos del corazón, tiempo de calidad con la familia, conversaciones gratas, compartir dones, canciones. Intercambie ideas para superar las dificultades.

“Ponga en práctica los sentimientos de la Navidad, ayudando a otros del modo que le sea posible. La Navidad es solidaridad y generosidad, algo que identifica muy bien la esencia de los venezolanos”, dice.

Los momentos de crisis son pasajeros, y además son una oportunidad para probar nuestras capacidades y virtudes. Esto solo es un momento de coyuntura, que nos enseñará a ver la vida de una manera diferente y salir fortalecidos.

Reporte1.com/Ericka Lobo (Foto principal: Reduniversitaria.com)

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