Opinión | Que el pueblo decida

Foto: Referencial

En esa mesa se han planteado muchos temas importantes, tales como el humanitario y la falta de abastecimiento de comida y medicinas

Ante el atropello cometido por el gobierno nacional al suspender el revocatorio, reaccionó con toda su fuerza la gran mayoría del pueblo venezolano que presenció cómo, a través de una truculencia mal disimulada, se le pretende arrebatar su derecho a ser la fuente de la legitimidad del poder público nacional; de allí las protestas realizadas y las diferentes acciones que puedan desarrollarse en el futuro.

También, los organismos internacionales y los demócratas auténticos del mundo se han solidarizado con el pueblo venezolano que protesta y lucha, que hoy significa solidarizarse con la democracia como sistema, que es lo que en realidad está en juego.

El clamor se extendió por el mundo al punto que el Estado Vaticano, en la persona de su Santidad, decidió participar y designó un representante en la mesa de diálogo que acaba de instalarse en nuestro país a objeto de buscarle una solución pacífica a las consecuencias del desconocimiento de la voluntad popular por parte del gobierno nacional, que controla todos los poderes con excepción del Legislativo.

En esa mesa se han planteado muchos temas importantes, tales como el humanitario y la falta de abastecimiento de comida y medicinas para el pueblo venezolano, problemas que a todos nos preocupan y debemos contribuir a sus soluciones. Lamentablemente, estamos convencidos de que al gobierno nacional lo que en verdad le interesa en este diálogo es ganar tiempo para quedarse en el poder y convalidar de alguna manera el gravísimo desconocimiento a la soberanía popular como fuente de legitimación de todos los órganos del poder público.

Es por ello que expreso mi convicción de que este diálogo solo será exitoso si a corto plazo sirve para acordar entre las partes un cronograma electoral para legitimar el ejercicio de la Presidencia de la República, a través del revocatorio o recortando el mandato presidencial con una enmienda constitucional aprobada por todos, sin excluir, si es necesario para el acuerdo, la legitimación de otros poderes y la elección de los gobernadores de estado.

En un país civilizado con una crisis del tamaño de la venezolana, si las partes en conflicto de verdad quieren la paz, la crisis de la democracia se resuelve convocando al verdadero dueño del poder, que es el pueblo, para que decida quiénes deben gobernarlo.

Omar Barboza / Últimas Noticias 

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