¡Todo se va en comida! Aumento de salario debe sumarse a otras medidas contra la inflación

Enero de 2017 arrancó con un anuncio importante para los trabajadores del sector formal, que dependen de un salario. El presidente Nicolás Maduro anunció el aumento del salario mínimo en un 50% y una nueva base de cálculo para el ticket de alimentación, de 8 a 12 puntos de la unidad tributaria

Desde el 1° de enero el salario mínimo pasó de Bs. 27.091,00 a Bs. 40.638,00. El ticket de alimentación pasará a tener un valor fijo de Bs. 63.720,00, lo que suma un total de Bs. 104.358 mensuales.

Si la noticia es buena o mala, depende de la percepción propia, de si se vive de un sueldo, si se tiene que ajustar sueldo a empleados y si se entiende la medida como una forma de proteger el salario de los trabajadores o una forma de incrementar la inflación. Quisimos conocer la apreciación desde estos diferentes puntos de vista, para poder hacer una evaluación del anuncio y su impacto real en la economía nacional.

Aumento salarial vs. Inflación

Jessica Rodríguez es trabajadora de mantenimiento de una empresa en Chacao. Es madre, divorciada y vive con sus dos hijos de 15 y 5 años y su mamá, en Los Valles del Tuy. Hasta diciembre, su sueldo era de Bs. 27.091,00 sumado a los cestaticket. Su madre recibe una pensión, que tras el anuncio del presidente Maduro, también se ajustará a este aumento.

Comprar comida se lleva la mayor parte, sino todo, el presupuesto de los venezolanos, que deben costear además pasajes y el pago de colegios y médicos

Le preguntamos a Jessica ¿Qué piensa de este nuevo aumento y si cree que le ayudará a mejorar su capacidad de compra?

“Sinceramente, el sueldo no alcanza para nada. Ni con el aumento. En un mercado básico, sin carne ni pollo, en casa se gasta aproximadamente 30 mil bolívares semanales”. Con un ingreso de Bs. 27.091 cada una, más los cestaticket, estarían recibiendo algo más de 29 mil bolívares semanales. Al presupuesto para el mercado, se suma el presupuesto para el colegio de los chamos, y el de los pasajes, que se incrementa sin control, día tras día.

“En la empresa donde trabajo me ayudan con la mitad de los gastos de escuela de los niños. Y aparte saco lo del pasaje, me ayuda que puedo tomar el ferrocarril, aunque sea matándose a golpes para entrar, pero es el medio de transporte más barato. Desde la estación de ferrocarril hasta mi casa, debo esperar un autobús que regularmente cobra 100 bolívares, pero después de las 8:30 pm la tarifa sube hasta 300 bolívares. A veces he tenido que pedir prestado para completar el pasaje”.

Actualmente, Jessica y su familia no están optando por productos alimenticios regulados. Deben comprarlos caros, cuando los consiguen. “Desde diciembre no comemos harina pan. No se consigue. Solo se consigue con los bachaqueros, a 4.500 bolívares. La leche se consigue ya a 8 mil bolívares en el abasto. Yo no puedo hacer colas porque trabajo. Hasta el año pasado, mi mamá hacía colas en el Makro, para comprar productos regulados, pero ahora le duelen mucho las rodillas y no puede ir”.

“Tampoco nos llega la bolsa CLAP. Corpomiranda es el ente encargado de distribuir la bolsa en el sector donde vivimos, pero cuando llegan no avisan con tiempo y regularmente piden que se pague en efectivo y uno no cuenta con ese dinero a la mano. La última bolsa que nos llevaron, tenía un costo de 18 mil bolívares. No pudimos comprarla”, dijo.

El economista Víctor Álvarez, entrevistado por Reporte1.com, sostiene que aunque no hay datos oficiales publicados, la inflación de 2016 ronda el 800%. Es decir, se traga el porcentaje de aumento salarial que se concede este año, y además se devora la capacidad adquisitiva que se traía del año anterior.

“Aunque los trabajadores nominalmente ganen más bolívares, en términos reales, pueden comprar menos bienes y en consecuencia, no logran satisfacer todas sus necesidades materiales. Tiene lugar ese fenómeno que los economistas llamamos la “ilusión monetaria” donde se gana más, pero se compra menos. Esa situación se va a seguir repitiendo tras cada aumento salarial. Ya van 34 aumentos consecutivos y después del aumento número 34 los trabajadores descubren que aunque ganen más dinero nominalmente, pueden comprar menos, explica.

La cesta inalcanzable

Desde 2014, el Instituto Nacional de Estadística no ha realizado ninguna publicación oficial del valor actual de la cesta básica (alimentos). El Centro de Documentación y Análisis para los trabajadores (Cenda) y el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros han publicado algunos resultados de sus investigaciones sobre el tema.

Según el Cenda, para noviembre de 2016 se requerían 20 salarios mínimos para cubrir la cesta alimentaria

Hasta noviembre de 2016 la canasta alimentaria se encontraba en Bs. 544.990,00 para suplir las necesidades de una familia de 5 integrantes. Se requieren unos 20 salarios mínimos con referencia al de antes del aumento (Bs.27.092) para alcanzarla.

Eloísa Granados, es trabajadora de mantenimiento de una oficina en Sabana Grande. Ella vive junto a dos hijos grandes, en La Vega. Ella percibe el ingreso por salario mínimo, más cestaticket. Su hija que también trabaja en una oficina, percibe un poco más que el salario mínimo y cestaticket. Su hijo está sin empleo fijo y a veces hace transporte y otros trabajos “freelance”.

“Todo se gasta en mercado. Todo se gasta en mercado y pasajes”. Eloísa señala que trata por todas las vías posibles de acceder a los productos regulados en los abastos, pero eso le ha traído algunos problemas en la oficina, porque cuando le toca su día de comprar por número de cédula, a veces pierde media jornada en hacer una cola. “Ya me han llamado la atención, pero qué puedo hacer, necesito comprar productos regulados porque no nos alcanza para comprar los caros”.

“Ahora mismo, los bachaqueros venden la harina de maíz en 6 mil bolívares. También debemos pagar alquiler de la vivienda y gastos de pasaje”.

Le consultamos su opinión acerca del nuevo aumento de salario mínimo y respondió: “Eso sería bueno, si también lograran parar el alza de los precios. Pero ahorita uno va al mercado y ya todo está aumentado. Y ni siquiera hemos empezado a cobrar con el ajuste”.

“Solo en mercado para tres personas, estamos gastando unos 60 mil bolívares semanales, y no siempre podemos comprar carne. Compramos sardinas, verduras y huevos, pero todo está cada vez más caro. El pollo ni hablar. Un kilo ya roza los 5 mil bolívares, el queso está a 8 mil bolívares”, dijo.

El ministro de Economía, Ramón Lobo, declaraba tras el anuncio del aumento de salario mínimo, que el alza de precios en los productos se convirtió en un instrumento de guerra que se utiliza para atacar a la familia venezolana. “El aumento de productos es una de las aristas del ataque a la economía real y particularmente de manera directa al bolsillo de los venezolanos”. (VTV, 10.01.17)

Por otra parte, el economista Víctor Álvarez señala: “El gobierno no comprende la naturaleza de la inflación venezolana. Y al no comprenderla, por supuesto, no desarrolla una estrategia antinflacionaria exitosa, y el único instrumento que hasta ahora ha usado para paliar el efecto del aumento de los precios, es el aumento salarial. No termina de erradicar el problema, no termina de corregir el problema. Lo único que termina atacando son las consecuencias, que es la caída del ingreso real de los trabajadores, por la vía del aumento de sueldo, y ya sabemos cómo eso termina exacerbando y recrudeciendo la inflación”.

Ajuste salarial y actividad comercial

María Alejandra García y su esposo Manuel, son dueños de una pequeña empresa de repostería. El año pasado, en medio de una coyuntura por ausencia de materia prima, tuvieron que sincerar el número de empleados, reduciendo su plantilla al mínimo posible, para seguir operando. Quisimos saber su apreciación sobre el nuevo incremento del salario mínimo, y cómo afecta la estructura de su empresa, si es sostenible.

“Sí anunciaron un ajuste salarial, tenemos que ajustar. Ya en diciembre igual les habíamos ajustado el salario a todos los empleados que nos quedan, para tratar de mantenerlos y que no se vayan a la economía informal, que en algunos casos les produce mejores ingresos. Incluso, los que ganan salario mínimo, se les ajustará con el anuncio que hizo el presidente Maduro, más un adicional que hemos considerado pertinente, en vista de la situación económica actual”, señaló García.

“Ahora que nos llegó la materia prima, estamos trabajando bastante. Incluso, contratamos personal por temporadas para garantizar la producción y es una opción para no perder el contacto con los trabajadores que apreciamos, pero que no podemos mantener en un puesto fijo, por los costos que eso representa”, agregó.

El ministro del Trabajo, Francisco Torrealba, señalaba en una entrevista que no permitiría que “ninguna empresa sea cerrada ni paralizada, sino se aplicará lo que estipula la ley y se efectuarán ocupaciones temporales y el control de las empresas será tomado por la clase obrera venezolana” (…) “Se trata de una acción para la recuperación progresiva del poder adquisitivo del salario en protección de los trabajadores” (Venevisión 10.01.17)

Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas con el aumento de salario, ya que el pago de la nómina cubre gran parte de sus ingtresos reducidos en los últimos años por la crisis económica

Sin embargo, la presidenta de Consecomercio, Cipriana Ramos, manifestó su preocupación por el incremento salarial: “Para un comercio que no está vendiendo ¿Cómo asumir un aumento salarial, cuando no hay ingresos? Es muy complicado mantener las santamarías abiertas” (Unión Radio 10.01.17)

Al respecto, el economista Víctor Álvarez señala que “mientras tengamos una industria que solo trabaja al 35 % de su capacidad instalada, a un turno diario, en lugar de estar trabajando en dos turnos o tres turnos, la escasez de bienes, la escasez de alimentos, de medicinas, de productos de higiene personal, de repuestos para vehículos, de artefactos electrodomésticos, se va a mantener y esa escasez hace que el producto se encarezca”.

Álvarez sostiene que la contracción de la producción nacional y el excesivo gasto público, son las principales causas de la inflación en Venezuela y que el aumento salarial es usado como un instrumento para atacar las consecuencias y no las causas que producen la inflación.

“Ya llevamos 3 años consecutivos de caída de la producción. En el año 2016, según los datos que se filtraron del BCV, la contracción del PIB estuvo en 18%. Entonces, una clave para combatir la inflación, es una buena política de reactivación agrícola industrial, para aumentar la producción de bienes, la producción de oferta y pasar de esta situación de escasez a una situación de abundancia”, sugiere.

Para Víctor Álvarez “el gobierno tiene en sus manos la capacidad de solucionar estos problemas, si además de aumentar los sueldos, lleva a cabo una revisión y rectificación de su política económica, pone en marcha un programa de reactivación agrícola e industrial, crea un ambiente propicio para la inversión productiva y disciplina su gestión fiscal, reduce los gastos superfluos, se arropa hasta donde le llega la cobija, hasta donde le llega el ingreso fiscal y erradica esa perversa práctica de financiar el déficit fiscal con emisiones de dinero inflacionario, con emisión de billetes que no tienen respaldo en la producción”.

Reporte1.com/Ericka Lobo

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