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¿Afecta la vida cotidiana? Conoce el síndrome de excitación permanente

Publicado: 9 de enero de 2019 a las 12:18 | Última actualización: 11 de enero de 2019 a las 09:53


Foto web

Algo tan simple como un movimiento brusco en el autobús o subirse a una bicicleta pueden generar este tipo de reacciones, por eso es importante que el paciente identifique cuál es el "gatillo"

El trastorno persistente de excitación genital, mejor conocido como síndrome de excitación sexual, no es más que reacciones o respuestas de excitación genital involuntaria, puesto que ocurre en un contexto en el que el individuo no percibe ni interpreta como erótico, lo que causa gran ansiedad y malestar tanto físico como psicológico.

Carolina Muñoz, psicóloga y sexóloga explica que en estos casos "la excitación no tiene un significado sexual para la personal", que puede sufrir "orgasmos continuados, sintiendo una total incoherencia y falta de control de su propio cuerpo, debido a que no percibe una relación de los estímulos del ambiente con la respuesta genital que le da su cuerpo".

Algo tan simple como un movimiento brusco en el autobús o subirse a una bicicleta pueden generar este tipo de reacciones, por eso es importante que el paciente identifique cuál es el "gatillo", refiere ámbito.com. 

Aunque este trastorno es poco frecuente "ahora es más fácil de de identificar porque ha ido aumentando su conocimiento", manifestó la presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), Francisca Molero.

El orgasmo se puede producir en los momentos más inoportunos, sin poder evitarlo y sin discriminar los estímulos. De hecho, es muy similar al mecanismo de la sucesión de estornudos de las alergias, que aunque también son desagradables e inoportunos, es más fácil llevarlos en la vida cotidiana.

La presidenta de la FESS agregó que "como la mujer lo considera algo intruso o no deseado, aparece una reacción psicológica de rechazo".

Hasta hora se desconoce cuál es la causa de este problema, señaló el sitio Cuidate Plus. Sin embargo se plantean varias hipótesis al respecto. Un estudio realizado por el profesor Barry Komisaruk de la Universidad de Medicina de Nueva Jersey en Estados Unidos, lo relaciona con la presencia de quistes de Tarlov. "En los resultados se observa que el 66% de las mujeres evaluadas presentaban esas pequeñas protuberancias en la columna vertebral. Cifra muy alta si se compara con el 9% de las personas en la población general de las personas que tienen estos quistes.  Aunque esto no resuelve la incógnita, ya que hay otras mujeres que presentan el trastorno de excitación genital persistente y no tienen esos quistes; y personas que tienen esos quistes y no tienen el síndrome”, detalló la sexóloga Muñoz. 

En ese sentido, varios autores señalan a algún tipo de lesión traumática que pase por desapercibida y que solamente afecte a la respuesta orgásmica genital.

La vida cotidiana puede verse afectada

En la cotidianidad, lo efectos de este trastorno pueden ser nefastos, ya que los pacientes "pierden por completo el deseo sexual y rechazan las relaciones sexuales. Si tienen pareja, el sufrimiento se incrementa por el sentimiento de culpa de no poder llevar una vida sexual sana y placentera con ella" señala Muñoz. Además si a esta situación se le suma el miedo constante a que le sorprenda el orgasmo en cualquier situación social, nos encontramos a una persona que se aísla, se recluye en su miedo y está inmersa en un estado depresivo. Otra de las consecuencias es  es sumirse en un estado de hipervigilancia frente a este trastorno.



Para tratar este trastorno, el paciente debe ir a terapia para que "el trastorno persistente de excitación genital le afecte lo menos posible en su vida en general y en los diferentes ámbitos en particular (persona, social y laboral); y que, fundamentalmente, aprenda a desarrollar habilidades para las diferentes situaciones de la vida cotidiana", agrega Muñoz.

La sexóloga explica que la persona debe aprender y aceptar lo que pasa, y tratar de avanzar para disminuir la fuerte situación que le produce este trastorno en su vida. "Es  fundamental tratar su ansiedad y ayudarle a construir una visión de sexualidad positiva, para que pueda tener una vida sexual sana y placentera”, detalla la especialista.

“Hay que ir acompañándole en las distintas sesiones en el proceso de su crecimiento erótico, facilitándole ayuda para que aprenda a discriminar los estímulos que le puedan resultar agradables, placenteros y estimulantes sexualmente”, dijo Muñoz.

También recomienda al paciente que compruebe la diferencia entre la respuesta orgásmica involuntaria producida por el trastorno y la vivencia de su sexualidad en la que focaliza la atención a los estímulos que selecciones y disfruta por su cuenta propia.

Finalmente la especialista señaló que la terapia ayuda a desarrollar estrategias ante las situaciones incómodas que produce el trastorno, trabajar en el autoestima, las emociones y sus habilidades sociales. La presidenta del FESS dijo que es clave de tratar el problema de forma integral, que se trabaje el aspecto psicológico y el suelo pélvico.

Gekcielys Casares/Reporte1.com con información de ámbito.com

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