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¡Todo en exceso hace daño! Descubre de qué se trata el síndrome de hiperresponsabilidad

Publicado: 8 de febrero de 2019 a las 14:39 | Última actualización: 8 de febrero de 2019 a las 15:42

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Una persona que padece de hiperresponsabilidad tiene sentimientos de frustración, vergüenza y culpa cuando algo no le sale como esperaba, y jamás se siente satisfecho, ya que todo el tiempo piensa que pudo haberlo hecho mejor

Como ya es sabido, los excesos nunca son buenos y terminan abocando al desequilibrio, así sea que el exceso se centre el algo que sea considerado como "bueno", como es el caso de la responsabilidad. En ese sentido, el síndrome de hiperresponsabilidad es el "tener que", del "debo", del "necesito hacer", y otra cantidad de exigencias que acaban gobernando el día a día puesto que conllevan estados de ansiedad y frustración.

Todos recibimos de pequeños una educación dirigida hacia el esfuerzo y la superación, los códigos sociales nos exigen ser impecables y los entornos de trabajo fomentan la competitividad. Por ello debemos ir aprendiendo a gestionar esas presiones, de lo contrarias podríamos comenzar a ser presos del perfeccionismo y alejaríamos nuestras necesidades reales. 

Lo más recomendable es encontrar espacios para uno mismo, tomar conciencia de presente y colocarse en la emoción para despejar la mente, hacer actividades como pilates o yoga.

Las secuelas de la hiperresponsabillidad

Este tipo de conducta pude generar ansiedad, depresión, fibromialgia, obsesiones, trastornos de la conducta alimentaria y de la imagen corporal, adicciones, anomalías de la personalidad, dificultades en la comunicación interpersonal o familiar, etc, explican los autores del libro "El Síndrome del perfeccionista: el anancástico", Manuel Álvarez Romero y Domingo García Villamisar.

El perfeccionista "sufre y hace sufrir viendo frustrada su buena voluntad y empobrecida su actividad generosa. Cuando surge la contradicción entre los resultados negativos y la aspiración natural a lo bueno, lo perfecto", dicen los autores con respecto a las relaciones sociales. Cuando las persona se exige demasiado a sí mismo, le exige a los demás, por lo que se hace casi imposible que otro cumpla sus expectativas.

Una persona que padece de hiperresponsabilidad tiene sentimientos de frustración, vergüenza y culpa cuando algo no le sale como esperaba, y jamás se siente satisfecho, ya que todo el tiempo piensa que pudo haberlo hecho mejor.

Educación desde la exigencia

La mayoría de los padres cometen un error al pensar que educar a los hijos en la exigencia están fomentando el esfuerzo y la superación, valores que les ayudarán en la edad adulta, pero en realidad este modelo solo hace que los hijos sean inseguros, tímidos y con baja autoestima. Los niños crean un pequeño juez en su cabeza que les castiga y los hace incapaces de desarrollar sus capacidades de una forma sana.

Gekcielys Casares/Reporte1.com con información de Hola

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